Yoga Caliente

Posted on Mayo 9th, 2008 | by Reformator | 150 views

Bikram, la disciplina que puede curarte

La forma más atlética del yoga se practica en una habitación húmeda a 40º de temperatura. El calor calienta tus músculos y acelera los procesos fisiológicos, aumentando los beneficios y la intensidad. Además de proporcionarte una potente sensación física, el yoga Bikram puede ayudarte a curar tu cuerpo y tu mente.
Habíamos oído hablar del “hot yoga” pero no conocíamos a nadie que lo practicase para que nos contara cómo es una clase de yoga caliente. Así que nos acercamos a probarlo a uno de los pocos centros exclusivos de Yoga Bikram que existen en España (Bikram Yoga College of India, en Madrid). Cuando vas informarte sobre la clase, lo primero que te explican es que, pagando 15 €, tienes toda una semana para probarlo, ya que una sola clase no es suficiente para valorarlo. Ellos te dejan la esterilla; tú sólo tienes que llevar ropa cómoda, una toalla grande y tu botella de agua. A la sala, una estancia de tipo japonés, hay que entrar descalzo. Tras la puerta nos espera una intensa sesión de ejercicio de una hora y media de duración. ¿Lo resistiremos?

Así es una clase
Al entrar, una oleada de calor te invade y, al principio, te agobia. Cierro la puerta tras de mí, coloco la esterilla en el suelo, mi toalla encima, y me tumbo para relajarme y acostumbrarme al calor. Cuando entra Alison, la profesora, todos nos ponemos de pie. La clase comienza con respiraciones largas y profundas (pranayama). Después, empezamos con las asanas o posiciones, que todos parecen saberse muy bien, aunque cada uno hace su propia opción de dificultad. La profesora indica las posiciones sin hacerlas, para poder supervisar a todos los alumnos. ¡Qué calor¡ Cuarenta grados, los humidificadores echando vapor y las gotas de sudor corriendo por mi espalda… A medida que empiezas a moverte comienzas a sudar, sobre todo los chicos, que están todos en bañador. No puedo resistirme a beber agua, aunque Alison nos dijo que lo mejor es hidratarse bien antes de la clase para no llenarnos la tripa de agua, lo que nos impediría hacer bien las asanas; solamente hay que dar pequeños sorbitos para humedecerse la boca.

Como ya había hecho yoga alguna vez, conozco más o menos las posiciones y siento que el calor me ayuda a hacerlas mejor, estiro con más facilidad. Algunas requieren fuerza, otras mucho equilibrio, todas, concentración. En la clase hay de todo: chicas y chicos jóvenes, de mediana edad y mayores; principiantes como yo o alumnos avanzados que consiguen hacer posiciones increíbles. Alison nos ha dicho que todo el mundo puede llegar a hacerlas con la práctica, que el cambio que experimenta el cuerpo con el yoga bikram es espectacular.

La segunda parte de la clase se realiza en suelo, pero es muy dinámica: entre cada posición se intercalan abdominales (Sit up) y momentos de descanso (Savasana). A estas alturas ya he conseguido aclimatarme al calor y lo llevo bien, aunque no paro de sudar. En total, se realizan 26 posiciones de Hatha yoga, que a su vez, tienen diferentes grados de dificultad.

Tras la última posición, Alison baja la luz y nos deja relajándonos el tiempo que queramos. Espero unos minutos y me voy a la ducha. ¿La sensación? Como si hubiera hecho ejercicio aeróbico y tonificación a la vez, además de sentir una gran relajación. Tras la ducha, tengo mucha mejor cara que cuando entré, la piel limpia y brillante. Eso sí, creo que tendré agujetas…

Una disciplina curativa
Bikram yoga es una serie de 26 posturas (asanas) y dos ejercicios de respiración (pranayama), apto para todas las edades y niveles. Cada asana trata los diferentes sistemas del cuerpo: digestivo, respiratorio, circulatorio, inmune, esquelético, muscular y nerviosos. Cada postura estira y fortalece músculos, ligamentos y articulaciones necesarios para la siguiente postura. El método Bikram también estimula los órganos internos, las glándulas y los nervios impulsando sangre oxigenada a todo el cuerpo. Su práctica ayuda a enfocar la mente y a controlar la respiración. Bikram Choudhury diseñó científicamente este programa de 90 minutos, con el que consiguió curarse a sí mismo. En un proyecto de la Universidad de Tokio, patrocinado por las Naciones Unidas, Bikram ayudó a los doctores a demostrar que el yoga regenera los tejidos y cura enfermedades crónicas: previene enfermedades, lesiones, ayuda a perder peso y frena los efectos de envejecimiento. Esta serie de posturas combina concentración, paciencia, determinación y auto control, y aumenta la claridad mental y disminuye el estrés.

La práctica regular de Bikram yoga mejora la postura corporal y la alineación de la espina dorsal. Alivia los dolores de espalda y de cabeza, refuerza los músculos y reduce síntomas de enfermedades crónicas, aumenta la autoestima, mejora el aspecto corporal, la flexibilidad, el equilibrio y la fortaleza, además de proporcionar una sensación general de bien estar y paz. No hace falta ser flexible para practicarlo, es el yoga el que proporciona flexibilidad.

Quién es Bikram Choudry
Bikram Choudhury aprendió Hatha yoga en su India natal a los 3 años. A los 5 comenzó sus estudios y a los 11 años ganó la Competición Nacional de Yoga, convirtiéndose en el concursante más joven de la historia. A los 14, Swami Shivananda le nombra “Yogi Raj” (El Rey de los Yoghis). A los 20 se lesionó levantando pesas. Con la ayuda de su gurú, Bikram creó su serie de 26 posturas que le rehabilitó por completo. Bikram llegó a los Estados Unidos en 1973, invitado por el Presidente Nixon y reclamado por Shirley Maclaine. Desde entonces ha curado a miles de estudiantes en su escuela de Beverly Hills, ha viajado por todo el mundo y sigue formando a cientos de profesores todos los años.

Por qué utilizar calor
Tras la clase, Alison nos explica que el calor, combinado con la secuencia de posturas que hemos realizado, es lo que hace que el Bikram yoga sea tan especial. “La sala tiene una temperatura de 40 grados para calentar los músculos y así poder trabajar más en profundidad en un periodo más corto y ver los resultados antes”, dice. “El calor elimina el trauma del estiramiento, cura y previene las lesiones”, añade. Alison nos cuenta que la piel es el mayor órgano eliminador de toxinas del cuerpo, por lo que al trabajar el cuerpo en profundidad potenciamos este efecto: “sudar ayuda a eliminar estos ‘venenos’ y le proporciona al cuerpo un brillo espectacular de pies a cabeza”. Según esta profesora, el yoga no solo consiste en trabajar los músculos sino en masajear los tejidos, los órganos y las glándulas. Alison nos recalca que el Bikram yoga no sólo proporciona fuerza y flexibilidad sino que tiene un efecto curativo sobre el cuerpo y la mente.

Aunque resulte increíble, el Bikram es la disciplina más parecida al yoga practicado en la India, donde el calor y la humedad son muy elevados. “Si al principio no aguantas el calor, lo mejor es sentarte durante una postura, no salirse de clase”, dice Alison.

Muchos beneficios
- Reduce el estrés
- Aumenta la vitalidad, energía y relajación
- Frena el proceso de envejecimiento
- Ayuda a perder peso
- Aumenta la circulación de la sangre
- Mantiene en forma las articulaciones y fortalece los músculos alrededor de las articulaciones
- Mejora la fuerza y flexibilidad y disminuye el riesgo de lesiones
- Mejora el sistema inmunológico
- Reduce los síntomas de muchas enfermedades crónicas (artritis y tiroides)
- Proporciona bienestar en la vida diaria

Consejos para practicarlo
- Llega siempre a tiempo para no perderte el primer ejercicio de respiración.
- Practícalo con el estómago vacío: se recomienda no comer 2 horas antes de clase.
- Utiliza ropa cómoda y ligera, ¡hace mucho calor!
- Es muy importante hidratarse: bebe mucho agua antes y después de clase.
- Para la clase es necesario llevar una esterilla, una toalla grande y una botella de agua.
- Después de la primera clase es muy probable que sientas agujetas. La mejor forma de eliminarlas es volver al día siguiente.
- Es recomendable no llevar perfume, crema corporal, bisutería o relojes para hacer la clase.
- Para recibir los beneficios de Bikram se recomienda un mínimo de 10 clases al mes. Lo ideal son tres sesiones semanales.

Centros certificados
Bikram Yoga College of India. Es el centro donde hemos probado la clase. Su fundadora, Lucía, estudió con Bikram Choudhury en Los ÁngelesYoga. Con la práctica curó sus lesiones y dejó de usar inhaladores para el asma. Hay un centro en Madrid (Divino Pastor, 25. Tel. 91 5231141) y otro en Barcelona (Pau Claris, 97. Pral. 2. Tel. 93 3025130). www.bikramyoga.es

Terra. Amalia Panea/Sport Managers

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